jueves, 23 de diciembre de 2010

El rumor del oleaje - Yukio Mishima

Título en japonés: 潮
Título en rōmaji: Shiosai
Título en catalán: La remor de les onades
Título en inglés: The Sound of Waves
Nombre del autor en japonés: 三島由紀夫


Cuando conocí el grupo catalán Mishima me pregunté porqué escribían su nombre con 'sh' (en catalán hubiera sido más apropiada la ortografía "Mixima"), pero cuando supe que sus primeros dos álbumes habían sido en inglés, no le di más importancia. Meses más tarde, oí en la radio que el nombre del grupo venía del autor de esta novela. (No me avergüenzo, no conozco todos los autores del mundo, claro está.) En ese momento decidí que le leería: si este grupo, con estas letra tan cargadas de sentimiento, le había elegido como avatar, tenía que ser bueno.
Entre les cases que cobrien el vessant del puig va poder distingir la casa de la família Miyata, la llum dels quinqués omnipresent a cada casa. No podia veure com era el sopar a casa de Miyata, però tanmateix sí que podia imaginar com les flames sensibles dels quinqués ondulaven les ombres de les celles serenes i les pestanyes llargues damunt les galtes de la noia.

[Entre las casas que cubrían la ladera del monte pudo distinguir la casa de la familia Miyata, la luz de los quinqués omnipresente en cada casa. No podía ver cómo era la cena en casa de Miyata, pero sin embargo sí podía imaginar cómo las llamas sensibles de los quinqués ondulan las sombras de las cejas serenas y las pestañas largas sobre las mejillas de la muchacha.]
Tras leer alguna cosilla por la red, supe que era un autor de esos que se deben leer alguna vez y me alegré. Su vida personal es algo extraña, puesto que tenía una visión política no muy compartida y además una sexualidad todavía indefinida. Su estilo de vanguardia le llevó a ser nominado al Nobel en tres ocasiones y a ser considerado el mejor escritor japonés del siglo XX.
La mar només deixa passar les coses necessàries, les que són bones i correctes per a s’illa i protegeix ses bones i nobles persones que es queden a s’illa. En aquesta illa nostra no hi ha ni un sol lladre. Només hi ha homes de bon cor, treballadors i pacients. Homes coratjosos i plens de bondat, d’amor fidel, sense cap màcula de covardia.

[El mar sólo deja pasar las cosas necesarias, las que son buenas y correctas para la isla y protege las buenas y nobles personas que se quedan en la isla. En esta isla nuestra no hay ni un solo ladrón. Sólo hay hombres de buen corazón, trabajadores y pacientes. Hombres valientes y llenos de bondad, de amor fiel, sin mácula de cobardía.]
Un día, en el mostrador de la biblioteca, lo encontré y decidí, a pesar de tener unos cuantos libros en la mesilla de noche, llevármelo. El rumor del oleaje es una novela en el más puro significado italiano (novella es novela corta, también en inglés), de la que dicen que es una de las más bellas historias de amor. Y sí, es una historia bonita, pero no tanto como me esperaba. Quizás el factor anticipación intervino, pero lo cierto es que he leído (y vivido) historias más trágicas y más sorprendentes.
La sinopsis es clásica a la par que sencilla: chico de clase baja, chica de clase alta, se enamoran y tienen dificultades. Hay miles de obras que podrían describirse así, muchas de ellas acaban en tragedia. ¿Qué es la que hace sobresalir a la de Mishima? Pues la verdad, no lo sé. Se sitúa en la pequeña isla pesquera de Utajima, dónde, el autor nos dice, no hay ladrones, sólo gente buena: sin embargo Yosue, el antihéroe, no parece ser tan bueno como podríamos esperar. Además, está Chiyoko, un personaje más bien plano que hace su aparición y pretende ser más importante de lo que al final es.
Abans, odiava els dies sense pesca perquè el privaven tant del plaer del treball com dels ingressos. Ara, li semblaven uns dies festius fantàstics. No eren pas com els dies festius de cel blau, els que la gent celebrava amb la bandera nacional hissada al pal encapçalat amb una bola daurada i brillant, sinó que eren dies de festa en què la tempesta, les onades altes i la ventada que abatia els arbres, els anunciava amb una cridòria eixordadora.

[Antes, odiaba los días sin pesca porque le privaban tanto del placer del trabajo como de los ingresos. Ahora, le parecían unos días festivos fantásticos. No eran como los días festivos de cielo azul, los que la gente celebraba con la bandera nacional izada en el palo encabezado con una bola dorada y brillante, sino que eran días de fiesta en que la tormenta, las olas altas y el viento que abatía los árboles, los anunciaba con un griterío ensordecedor.]
En la traducción catalana, que es la que he leído, los pescadores, o más bien la gente de clase baja, habla en catalán salat, típico del catalán balear, además de otras diferencias. Supongo que en la versión original también debe haberlas, entre hablantes; en otras novelas japonesas que he leído se hace referencia a la diferencia entre registros. En la versión castellana, por lo que veo en Internet, no hay diferenciación alguna.
Quan l’espera se li va fer insuportable, va sortir a veure el mar vestit amb l’impermeable de cautxú. Li semblava que només el mar comprenia els seus sentiments, era una sensació que ell mateix no sabia expressar amb paraules.

[Cuando la espera se le hizo insoportable, salió a ver el mar vestido con el impermeable de caucho. Le parecía que sólo el mar comprendía sus sentimientos, era una sensación que él mismo no sabía expresar con palabras.]
Sin embargo, pienso que me faltan por lo menos cien páginas: me falta una mayor descripción del ambiente, del paisaje, de la naturaleza (que la hay, pero no se extiende sobremanera, diferenciándose del resto de literatura japonesa que he leído), me falta más dolor, más pasión... Pero lo que sí hay, que me sorprende, es la contemplación del suicidio como modo de escape, a lo que el autor dice que es una cobardía: Mishima se acabó suicidando. Además, los personajes de Yosuo y Chiyiko pasan por ahí pero ni son castigados o recompensados, ni se desarrollan más. Hubiera sido interesante saber qué les pasaba.
Quizás en el Japón de la época, las escenas más tórridas de la novela (recuerdo dos: descripción del cuerpo desnudo y violación), fueran muy llamativa. Evidentemente hoy no. Pero eso no debería evitar que nos sintamos desplazados. Cuando leo literatura de hace varios siglos, soy consciente de todos los cambios que han habido, y no por ello creo que es peor.
El fet que en tota l’illa no quedi cap llegenda oral sobre la seva vida, podria indicar que la vida del príncep a l’illa fou tan feliç que no generà cap història curiosa digna de fer-ne memòria, cas que l’arribada del príncep a l’illa sigui un fet real.

[El hecho de que en toda la isla no quede ninguna leyenda oral sobre su vida, podría indicar que la vida del príncipe en la isla fue tan feliz que no generó ninguna historia curiosa digna de hacer memoria, en caso de que la llegada del príncipe a la isla sea un hecho real.]
En definitiva, es una historia interesante para llevarte en un viaje, puesto que es posible acabártela en el AVE entre Madrid y Barcelona. Quizás, también, haberla leído justo después de The Road, ha influido a pensar que es sosa. Es buena, no lo voy a discutir, pero no me voy a quedar con ésta última opinión de Mishima: leeré más.
  • Nota: 5/10 
  • Destaco: la capacidad de transportarte a otro lugar. 
  • Algo negativo: la brevedad de la historia hace que los acontecimientos se amontonen. 
  • Pantalla: hay cinco películas basadas en esta novela, además de una versión animada. No he visto ninguna de ellas. 
  • Recomiendo: si no has leído nada de autores japoneses, está bien empezar con este.

2 comentarios:

Martes dijo...

Me dan muuucho miedo los autores japones. Leí hace poco "Mi vida como un gato", que me pareció un ladrillo (supuestamente es cómico, pero creo que sólo pueden entender los chistes los que conozcan la cultura japonesa); y nunca he podido con Murakami, que me parece la versión japo de Amélie Nothomb (no que me parezca malo. Pero es pretencioso, y eso no lo tolero. Los libros no deberían tomarse en serio a sí mismos).

¿Este libro está en alguno de estos extremos?

Fėlix Brun dijo...

Siento no haber contestado antes, pero es que no lo había visto.
Tienes razón en que leer algo japonés es difícil por la diferencia cultural. Supongo que a medida que vas leyendo vas aprendiendo.
Éste libro, por eso, no es pretencioso. Lo malo, como digo, es que lo han convertido en un clásico y las expectativas que tuve a leerlo eran más altas de lo que me encontré.